27 marzo, 2019 Valerie Adolff

La inteligencia de cuerpo – capitulo 1 “la frustración”

En este espacio de “la inteligencia del cuerpo” vamos a explorar temas que nos mueven, que nos bloquean y como consecuencia nos hacen repetir situaciones en la vida que quizás menos nos gustan. A veces es justo por ello que nos piden tomar decisiones incómodas, siendo parte de un aprendizaje y desarrollo de nuestras cualidades.
A todos nos gustaría saltarnos estos momentos puntuales, evitar el dolor y el miedo que esconden y pasar página. Pero aquí está justamente nuestra fuente de estabilidad y confianza en nosotr@s mism@s. Con esta serie de publicaciones, quiero ofreceros otro punto de vista, unas pinceladas que son resultado de mi experiencia personal y profesional.

He elegido una serie de temas que considero “emocionantes” para
– Observarlos desde la inteligencia del cuerpo
– para aprender a transformar obstáculos en cualidades
– y así salir empoderad@s

La palabra emoción significa algo que está en movimiento, un impulso provocado por una imagen, una idea, un recuerdo o una situación vivida. Para nuestro cuerpo es una adaptación a un momento cambiado. A veces incluso el cuerpo lo percibe antes que se traduzca en un pensamiento en nuestra mente.
En una investigación de la universidad Aalto en Esbo, Finlandia hicieron un escaneo corporal de diferentes emociones de 700 personas y se dieron cuenta que cuando sentimos físicamente una emoción, la mayoría de puntos de energía se acumulan en el torso, tanto en forma de calor o frio. Podéis leer con más detalle el informe de esta investigación aquí: http://www.pnas.org/content/111/2/646.full.pdf.

Hoy empezamos con el primer tema de esta serie: la frustración
La frustración en concreta, suele crear un flujo de energía intenso en la zona del diafragma. En esta zona se encuentra nuestro instinto de sobrevivencia que conecta la columna vertebral con las piernas. Cuando nos sentimos amenazad@s y frustrad@s, nos invita a luchar o irnos corriendo. Trasladado esta sensación a la vida diaria, nos invita a tirar adelante o abandonar un proyecto familiar o laboral.
La dificultad es que nuestra mente con sus fijaciones no siempre deja que el cuerpo siga su instinto. Normas culturales, compromisos emocionales o hábitos de comportamiento nos lo impiden. Y por esta razón nos quedamos frente a una situación de frustración contraídos en el estomago o diafragma en una sensación de “congelados”.
La mayoría reaccionan a la frustración con pensamientos de auto-crítica y/o culpando a otra persona. Si no sabemos controlar estos automatismos, nos arrasa a través de pensamientos negativos circulares hacía una versión torcida de lo que en realidad pasó. Nos vemos “amenazad@s” por una situación o una persona y obviamos nuestra posibilidad de poder influenciar en la situación. Y es justamente está posibilidad que nos da la libertad de:
– observar y crear claridad
– romper con los pensamientos circulares negativos
– soltar el esfuerzo físico que conlleva
– hacer visible el origen de nuestra frustración

Os invito a probarlo a través de un ejercicio de parar la reacción a la frustración en 5 pasos:

1) Preparemos el cuerpo con una respiración al torso

Echa un vistazo al día 6 en el libro “Conecta con tu cuerpo”.
Descárgatelo aquí:
http://www.valerieadolff.com/wp-content/uploads/Conecta-con-tu-cuerpo-Valerie-Adolff-2018.pdf

2) Identificando la frustración
Piensa en la situación o el tema que te frustra actualmente en tu vida
Observa primero tu expresión corporal, cualquier tensión en la zona de hombros, espalda alta o pecho. ¿Cómo notas a tu respiración? Quizás ahora aparecen algunos pensamientos que en primer plano no tienen relación directa con la situación. ¿O quizás sí? Observa estos pensamientos. Es posible que toquen un dolor más profundo, más antiguo, una creencia sobre ti que reconoces. Quizás te recuerdan que tienes el anhelo de algo en tu vida o que no te atreves hacer algo nuevo. O la falta de confianza en ti que regularmente te hace tomar las mismas decisiones limitantes.

3) Intensificar y soltar
Ahora por un momento sostén la tensión en el cuerpo, la respiración restringida e intensifica todo el conjunto hasta soltar todo de un solo golpe.

4) Relajar y descansar
Vuelve a respirar amplio, relaja toda la musculatura del cuerpo y descansa.

5) Anotar la experiencia
Después de unos minutos, vuelve a incorporarte o siéntate en una silla. Coge un papel y bolígrafo y apunta tu experiencia y la información que te aportó. Puede ser que no ha llegado nada claro o te sientes un poco confus@. No te preocupes, te recomiendo repetir el ejercicio en otro momento, por ejemplo el día siguiente.

Tómate un momento para estirarte, hacer algunas rotaciones ligeras con los brazos sueltos y estás list@ para reanudar las tareas de tu día a día.
¿Os apetece compartir vuestras historias de luchas y de superación?
Muchas gracias, ¡será sinceramente una aportación para tod@s!