10 abril, 2017 Valerie Adolff

¿Cómo prepararnos para los desafíos de la vida?

La palabra “gimnasia” viene del latín y significa el arte de “ejercicios corporales”.
En el griego se conoce γυμναστική (gymnastiké), como “aficionado a ejercicios atléticos”,
y γυμνασία (gymnasía), como “ejercicio” derivado del γυμνός (gymnós), “desnudo”,
porque los atletas entrenaban y competían desnudos. (Wikipedia)
El objetivo del ejercicio en la antigua Grecia y en Roma era conseguir fuerza y elasticidad corporal, para que el atleta destacara en las olimpiadas o sobreviviera a las competiciones en la arena. Pero en su momento no se conocía solamente el entreno militar sino también se consideraba parte de la educación de filosofía, para impulsar la virtud de “una mente sana que vive en un cuerpo sano”.
¿Porque hoy en día que estamos en el frente de desafíos continuos de nuestra vida, no nos entrenamos para conseguir fuerza y elasticidad física?
Resulta que a partir de la edad media, bajo el mandato de la iglesia, se daba más importancia a la mente que al cuerpo y se dejaba de seguir un entreno regularmente.
Actualmente a pesar que nuestro sistema educativo ofrece la asignatura de educación física, no se enseña la mente como parte del cuerpo.
Es solamente a partir del Renacimiento en el siglo 16 que gracias a los médicos Christobal Mendez y Mercurialis, los movimientos controlados de ejercicio volvieron a ser publicados
en el libro “El arte de la gimnasia”, pero ya no llegaba a todo la población.
En el siglo 18 la idea de Rousseau del „humano naturalis “llevó a Francia a la enseñanza sistemática de los movimientos de gimnasia en las escuelas. En Alemania siguieron bajo la doctrina de Friedrich Jahn, el “padre de la gimnasia alemana” y el entreno físico volvía a servir a objetivos militares, medicinales y morales.
En el siglo 19 se introdujo ya la gimnasia en el ámbito público en países como Suecia, Polonia, y Chequia. Como consecuencia a la inmigración alemana se abrieron los primeros gimnasios en EEUU.
Al inicio del siglo 20 se inició un tipo de entreno especialmente para mujeres, las que como resultado al vestimento del corsé padecían de problemas respiratorio-circulares. Estos ejercicios mejoraban la postura y reforzaban la musculatura del torso.
Durante el mismo siglo se pasó de la gimnasia clásica a una visión holística de la persona y la prevención de lesiones y de dolor gracias al empeño entre otros, de profesionales como Françoise Mézières (inicio de la fisioterapia), Gerda Alexander (Eutonia, “la educación del cuerpo hacia el ser”) y Elsa Gindler (educación somática). Al mismo tiempo se integraron las enseñanzas del mundo oriental, como Qi kung, tai chi y las posturas de yoga con el objetivo de conseguir un equilibrio entre mente y cuerpo.
Hoy en día somos más sedentarios que nunca, somos una generación más obesa que nunca y con menos iniciativa que las anteriores. Un entreno físico con regularidad es imprescindible para afrontar “las guerras” que nos pide una vida tan cambiante cómo la que vivimos en la actualidad.
(foto artehistoria.com)