29 March, 2017 Valerie Adolff

¿Por qué una cicatriz necesita sesiones de recuperación?

Lamentablemente es algo muy poco conocido que una cicatriz necesite una recuperación. Una cicatriz existe porque has pasado por una intervención, tuviste un parto de cesárea, un accidente o una caída. Ese momento fue muy intenso para tu cuerpo, tanto físicamente como emocionalmente.
Nuestro cuerpo tiene la maravillosa facultad de estar preparado para afrontar momentos intensos, por su sistema nervioso, muscular, hormonal y así es que desarrollamos cualidades especiales que nos permiten gestionarlos. Una vez que este momento ha pasado, el cuerpo igualmente se hace cargo en volver a bajar la glucosa en la sangre, la cadena neuronal y la tensión muscular. Si por razones diversas el cuerpo no consigue relajarse por completo, la cicatriz por un lado se recupera a nivel de la piel, pero por otro puede dejar la zona del cuerpo con bultos subcutáneos, con esfuerzo muscular alrededor de la cicatriz o entumecido, es decir con falta de sensaciones.
Las sesiones de recuperación tienen el objetivo de volver a notar físicamente la zona del cuerpo, relajar la musculatura tensa, recuperar la cualidad de esta parte del cuerpo y digerir la memoria enquistada del momento.
El mismo resultado se puede conseguir con una cicatriz invisible como resultado de esfuerzos residuales de una operación amígdalas, operación de las vegetaciones, antiguos accidentes (piezas atragantadas de pequeños).
¿Cómo se reconoce si necesitas una recuperación de una cicatriz?
Muchas veces la parte afectada del cuerpo como bajo vientre, espalda alta, tobillos, lumbares etc. muestra síntomas repetitivos, crónicos, tanto de esfuerzo como de falta de fuerza o entumecimiento que no tienen una causa directamente relacionada.
Mi clienta Paqui resume su experiencia de la sesión de recuperación de una cicatriz de cesárea de 20 años de antigüedad: “…después de la sesión noté mucha ligereza en todo el cuerpo y un despertar de mi poder personal. Hay un equilibrio entre pensar, sentir y actuar. Siento que estoy en mi centro. Ando con ligereza y actúo con mucha claridad. Todo es posible. No hay separación entre tronco y piernas…”
(Foto: quehacerpara.net)